La tecnología LiDAR, o detección y alcance de luz, se ha vuelto cada vez más popular en el ámbito de la fotogrametría con drones. Este sistema utiliza pulsos láser para medir distancias y crear mapas tridimensionales precisos del terreno.

 

Una de las ventajas clave del uso de LiDAR es su capacidad para penetrar cubiertas vegetales densas, lo que permite obtener datos detallados incluso en áreas boscosas. Esto resulta especialmente útil en aplicaciones como la cartografía forestal y la gestión de recursos naturales.

 

Además, el LiDAR puede capturar una gran cantidad de puntos 3D por segundo, lo que proporciona una alta resolución espacial. Estos datos pueden utilizarse para generar modelos digitales del terreno (MDT) altamente precisos y otros productos derivados como modelos digitales de elevación (MDE) e imágenes aéreas georreferenciadas.

 

Otra aplicación interesante del LiDAR es su uso en arqueología. Mediante el escaneo láser aéreo con drones equipados con esta tecnología, los arqueólogos pueden descubrir estructuras enterradas o imperceptibles desde nivel del suelo. Esto ayuda a revelar patrones ocultos y comprender mejor nuestro pasado histórico.

 

En resumen, el uso del LiDAR en combinación con drones ha revolucionado la forma en que realizamos levantamientos topográficos y adquirimos información geoespacial precisa. Su capacidad para penetrar cubiertas vegetales densas y capturar grandes cantidades de puntos 3D por segundo amplía nuestras posibilidades en diversos campos como la ingeniería civil, agricultura inteligente o conservación ambiental. El futuro de la fotogrametría con drones y LiDAR